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La cara oscura de trabajar sin contrato

Camarero llevando una bandeja en un trabajo sin contrato

Economía sumergida, trabajar en B, trabajar sin contrato… Son conceptos que nos suenan y que gran parte de la población ha llevado a la práctica en algún momento de su vida. 

Cada casa es un mundo como suele decirse y no sabemos qué circunstancias llevan a una familia o persona a ser atrapada por los tentáculos del trabajo sin contrato. 

Trabajar sin contrato tiene matices poco deseados

Los expertos aseguran que en este momento de crisis por el que estamos pasando y que convivirá con nosotros un tiempo se producirá un aumento en la economía sumergida. En la crisis de 2008 se llegó a contabilizar que la economía sumergida alcanzaba casi el 25% del PIB en España. 

El sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda estima que se podrían recaudar hasta 270.000 millones de euros si se acabara con la economía sumergida. Y es que, además, en la mayoría de los casos esta economía en B supone casi 1.000.000 de empleos a jornada completa que no figuran en ningún sitio ni cotizan a la Seguridad Social y tampoco tributan al IRPF. 

En cualquier caso, trabajar o cobrar en B no es nada recomendable por muchos motivos. Estos que hemos apuntado son algunos de ellos, pero queremos incidir en varios de ellos en este post. 

Personal de limpieza

Imposibilidad de disfrutar del derecho a paro 

Si trabajas sin contrato no tienes posibilidad de acogerte al derecho a paro ni al subsidio por desempleo. Esto sucede porque no estás cotizando a la Seguridad Social. 

Por este motivo, entre otros muchos, insistimos en que debemos ahorrar. En situaciones de pérdida de un trabajo sin contrato, no puedes obtener una prestación por desempleo, por lo que mientras te encuentras en inactividad, tendrás que acudir a los ahorros. 

Inexistente cotización a la Seguridad Social

Durante el tiempo que estás trabajando en B  o trabajando en negro, como comúnmente se le conoce, no estás cotizando a la Seguridad Social. Esto quiere decir que el tiempo en el que has tenido ocupación no se ha contado de cara a percibir una jubilación futura, al cobro por baja por enfermedad, a disfrutar de baja por maternidad o paternidad… En definitiva, a grandes beneficios que tiene el sistema laboral español. 

Las reclamaciones o indemnizaciones quedan en tierra de nadie

Puedes estar trabajando sin contrato y que llegue el final de mes y no encuentres tu sueldo en la cuenta. En este caso no puedes reclamar nada porque legalmente no estás trabajando y porque además, no hay pruebas de que lo hayas estado haciendo. 

Por otro lado, si realizan contigo un despido improcedente tampoco tienes derecho a indemnización por el mismo motivo que antes, no tienes forma legal de demostrarlo. 

Ojo con los accidentes laborales

Si tienes un accidente laboral, la empresa no se hará cargo de los costes asociados. En condiciones normales, los costes del accidente corren a cargo del empresario, pero al no estar trabajando legalmente, no puedes demostrar esta relación laboral. 

A esto se le añade que no tendrás derecho a estar de baja, por lo que pueden despedirte con total garantía de no perder nada. 

Por todas estas razones es muy importante intentar no dejarnos llevar por lo atractivo de este tipo de trabajo (no retenciones, por ejemplo). Como decíamos al principio, a la hora de elegir esta forma de trabajar existen muchos condicionantes para acabar haciéndolo. No obstante, si podemos evitarlo, hagámoslo.